La primera parte de “La Cautiva” se denomina El Desierto. Todo el primer capitulo, entonces, tiene un énfasis topográfico. Pero el desierto no se queda ahí, no aparece como una instancia introductoria donde se desarrollará una historia, sino que sobrevuela toda la lectura de la obra, y aparece como un elemento fuerte de creación de sentidos. Para Sarlo-Altamirano “la llanura es una necesidad estética; se trata del espacio más romántico que propone el Río de la Plata.” Este espacio, entonces, se vincula íntimamente con el personaje romántico (el personaje literario y el poeta entendido como un personaje construido). Encontramos al leer la obra toda una adjetivación de este espacio vacío que corresponde a las características del héroe romántico. El desierto inconmensurable se extiende “triste, solitario y taciturno”. Los personajes se mueven a través del “triste aspecto de la grandiosa llanura”. El desierto es “vasto, profundo como el páramo del mundo misterioso”. La llanura es “lóbrega”, y está “abrumada de tristeza, abandono y soledad”. “Y la llanura María/”, le dice Brian,” /¿no ves cuan triste y sombría?/ ¿Dónde vamos? A la muerte.” Como vemos la llanura pampeana es el mejor lugar donde el héroe romántico puede fundirse y perderse para siempre. Un espacio externo que porta las mismas características que su propio espíritu. El héroe romántico, solo en medio de la llanura, es como un cuadrado blanco sobre fondo blanco.
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